Fibras locales, huellas ligeras
Volver a cardar lana de rebaños vecinos, recuperar el lino en huertos y el cáñamo en márgenes soleados, trae de regreso saberes útiles y reduce caminos innecesarios. Algunas cooperativas comparten ruecas, bastidores y teñideros, optimizando agua y energía. Se experimenta con mordientes suaves y baños más cortos, cuidando a quienes tiñen y a los ríos cercanos. El resultado no busca perfección industrial: privilegia textura honesta, reparación sencilla, y piezas pensadas para durar, incluso cambiar, con el uso.